Individual

La terapia individual está diseñada para adaptarse a las necesidades únicas de cada persona, teniendo en cuenta su historia, su momento vital y la problemática que atraviesa. A través de un proceso de exploración personal y crecimiento, se genera un espacio de confianza, respeto y cercanía donde la persona puede expresarse libremente y encontrar nuevas formas de comprenderse y afrontar sus dificultades. El objetivo es acompañar a cada individuo en su propio camino, facilitando recursos internos que promuevan bienestar, autonomía y un mayor equilibrio emocional.

Áreas de intervención

  • Gestión emocional:
    aprender a identificar, comprender y regular las emociones para relacionarte mejor contigo mismo/a y con los demás.
  • Trastornos de ansiedad:
    abordaje de preocupaciones excesivas, miedos, fobias, ataques de pánico o ansiedad generalizada.
  • Estrés:
    herramientas para manejar la sobrecarga, la exigencia y las tensiones del día a día.
  • Trastornos del estado de ánimo:
    acompañamiento en la depresión, la falta de motivación, la apatía o la tristeza persistente.
  • Problemas de sueño:
    dificultades para conciliar o mantener el sueño, insomnio o alteraciones relacionadas con el descanso.
  • Procesos de duelo:
    apoyo emocional en la pérdida de seres queridos, rupturas u otros cambios vitales significativos.
  • Traumas:
    elaboración de experiencias dolorosas del pasado que aún generan malestar en el presente.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC):
    trabajo terapéutico sobre pensamientos intrusivos y conductas repetitivas que interfieren en la vida diaria.
  • Acompañamiento en cambios de identidad u orientación sexual:
    un espacio seguro y libre de juicios para explorar, comprender y transitar procesos de autodescubrimiento y aceptación personal.

Pareja

La terapia de pareja se orienta a trabajar sobre las dificultades que surgen en la relación, entendiendo a la pareja como un espacio compartido donde influyen tanto la historia conjunta como las vivencias individuales de cada miembro. El proceso terapéutico busca promover cambios positivos a través de la escucha mutua, el diálogo constructivo y la reflexión compartida, ayudando a identificar patrones de interacción que generan conflicto y favoreciendo nuevas formas de vincularse.

Al mismo tiempo, se reconoce la singularidad y la historia personal de cada uno, ya que comprender el mundo interno de ambos resulta fundamental para lograr una comunicación más sana, mayor empatía y un vínculo más equilibrado. La terapia ofrece un espacio seguro y confidencial para abordar los problemas presentes y encontrar caminos de crecimiento, ya sea para fortalecer la relación o para transitar una posible separación de manera más consciente y respetuosa.

Áreas de intervención en terapia de pareja

  • Asesoramiento:
    orientación y acompañamiento en momentos de duda o dificultad en la relación.
  • Terapia de pareja:
    abordaje de conflictos recurrentes, dificultades en la comunicación, distanciamiento afectivo o crisis en la relación.
  • Separación y divorcios:
    apoyo emocional y práctico para gestionar el proceso de ruptura de forma saludable, minimizando el impacto en cada miembro y, en caso de haber hijos, en la familia.
  • Sexología:
    tratamiento de dificultades relacionadas con la intimidad, el deseo, la comunicación sexual y la satisfacción en la pareja.
  • Gestión de conflictos:
    aprendizaje de estrategias para resolver diferencias sin caer en la escalada de discusiones o en el bloqueo comunicativo.
  • Toma de decisiones:
    acompañamiento en momentos clave de la vida en pareja, como convivir, formar una familia o redefinir el rumbo de la relación.
  • Apoyo en la parentalidad:
    orientación en el ejercicio de la maternidad y la paternidad compartida, así como en la organización de roles y responsabilidades familiares.
  • Planificación vital:
    exploración de proyectos comunes y metas compartidas para fortalecer el sentido de unión en la pareja.
  • Violencia de género y violencia doméstica:
    atención especializada para reconocer, abordar y acompañar situaciones de violencia en la relación, ofreciendo recursos de apoyo y protección.

Niños y adolescentes

La terapia con niños y adolescentes ofrece un espacio de acompañamiento en su proceso de desarrollo y maduración, atendiendo a las dificultades que puedan aparecer en cada etapa. Se trabaja desde la cercanía, la empatía y el juego o el diálogo —según la edad— para favorecer la expresión emocional y la comprensión de lo que ocurre, siempre adaptando las herramientas terapéuticas a sus necesidades y momento evolutivo.

Este proceso también incluye la colaboración con la familia, ya que el entorno cercano cumple un papel fundamental en el bienestar del niño o adolescente. De este modo, la terapia se convierte en un espacio compartido donde se busca mejorar la comunicación, fortalecer los vínculos y proporcionar estrategias prácticas que favorezcan un desarrollo sano y equilibrado.

Áreas de intervención en infancia y adolescencia

  • Gestión emocional:
    apoyo para que los niños y adolescentes aprendan a reconocer, expresar y regular sus emociones de forma saludable.
  • Trastornos de conducta:
    acompañamiento en la modificación de conductas disruptivas, desafiantes o de difícil manejo en casa y en la escuela.
  • Fobias infantiles:
    abordaje de miedos intensos o irracionales que interfieren en la vida cotidiana.
  • Apoyo en el estudio:
    orientación en técnicas de organización, hábitos de estudio y motivación académica.
  • Dificultades escolares:
    intervención en problemas de aprendizaje, bajo rendimiento o falta de concentración.
  • Dificultades en la socialización:
    ayuda para mejorar habilidades sociales, fortalecer la autoestima y favorecer relaciones positivas con iguales.
  • Trastornos del sueño:
    tratamiento de problemas relacionados con el descanso, como insomnio, terrores nocturnos o pesadillas recurrentes.
  • Terapia familiar:
    espacio de trabajo conjunto con los padres y otros miembros de la familia para mejorar la comunicación y resolver conflictos.
  • Apoyo a la parentalidad:
    acompañamiento a madres y padres en la crianza, ofreciendo recursos y estrategias para afrontar los retos del día a día.

Neuropsicología

La neuropsicología se centra en la evaluación, diagnóstico e intervención de las capacidades cognitivas, emocionales y conductuales que pueden verse alteradas por distintos trastornos del neurodesarrollo, enfermedades neurológicas o daño cerebral. Su objetivo es comprender cómo el cerebro influye en la conducta y en los procesos mentales, ofreciendo un acompañamiento especializado tanto en la recuperación de funciones como en la adaptación a nuevas circunstancias.

El proceso incluye no solo el trabajo con la persona afectada, sino también el asesoramiento y orientación a las familias, que resultan clave para el bienestar y la mejora en la calidad de vida. Desde la neuropsicología se diseñan planes de intervención individualizados que permiten estimular, rehabilitar o compensar las funciones alteradas, al tiempo que se acompaña el impacto emocional de estos cambios.

Áreas de intervención en neuropsicología

  • Trastorno del Espectro Autista (TEA):
    evaluación y apoyo en la comunicación, interacción social y habilidades adaptativas.
  • Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH):
    entrenamiento en funciones ejecutivas, autorregulación y hábitos que favorezcan el aprendizaje y la autonomía.
  • Trastorno Generalizado del Desarrollo:
    intervención en dificultades cognitivas, emocionales y sociales asociadas.
  • Altas capacidades:
    detección y acompañamiento en la estimulación del potencial, así como en las posibles dificultades emocionales y sociales asociadas.
  • Daño cerebral adquirido y/o sobrevenido:
    rehabilitación cognitiva y apoyo en la adaptación a nuevas limitaciones tras ictus, traumatismos u otras lesiones cerebrales.
  • Enfermedades neurodegenerativas:
    estimulación y mantenimiento de las capacidades en enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson o la esclerosis múltiple.
  • Afasia:
    intervención en los trastornos del lenguaje derivados de daño cerebral, favoreciendo la comunicación funcional.
  • Deterioro cognitivo y/o demencia:
    valoración y estimulación cognitiva para preservar la autonomía el mayor tiempo posible.
  • Valoración neuropsicológica-forense:
    evaluaciones especializadas para procesos judiciales en los que se requiere determinar el estado cognitivo y funcional de una persona.